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PIRINEO Y SOBERANÍA. ESTAMOS PEOR QUE NUNCA

Un alto. Contrabandistas descansando en plena nieve. Hecho. 1913-1921 Colección Enrique Chabier Compairé.

Una nueva protesta reúne a hosteleros, comerciantes y vecinos del Pirineo en general reclamando medidas para evitar la desolación en sus valles. Otro día ocupando una página en el Altoaragón y en el Heraldo, otra declaración de buenas intenciones de una cuadrilla de políticos, otra palmadita en la espalda y otro día en el que nada cambia. En realidad sí cambia y a peor. Solo tenemos que echar la mirada atrás y revolver un poco en la historia de estas montañas para darnos cuenta de que en cuestión de soberanía estamos peor que nunca. Incluso cuando nuestros tatarabuelos vivían en la autarquía y autoabastecimiento sus posibilidades de gestionar los recursos de su entorno eran infinitamente mayores.

Mirada al pasado.

Imaginemos la siguiente escena: finales del siglo XIX y un vecino de cualquier aldea en el valle que más nos guste del Pirineo. El paisano se dispone a realizar una limpieza de árboles y matorrales en una de las artigas de su propiedad: un desbroce. De repente un funcionario estatal venido de Madrid o Zaragoza le interrumpe diciéndole que tiene que rellenar una serie de impresos antes de acometer la tarea, que su propuesta la revisará un comité de “expertos” y que es posible que le denieguen la propuesta porque un ave protegida nidifica a 245 m. La sola mirada impávida del aldeano bastaría para comunicarle al burócrata la respuesta a su desafío. Una mirada cargada de independencia, de determinación, de amor por su territorio y de responsabilidad como guardián del mismo. Una mirada, sin lugar a dudas, más asertiva y esclarecedora de la disposición del sujeto a defender su forma de vida  que todas las pitadas, discursos, caceroladas y alegatos.

Hemos de reconocer que la vida ha cambiado sustancialmente en apenas unas décadas. Por un lado, la emigración a las grandes ciudades y la tierra baja vació los pueblos hasta dejar el Pirineo cadavérico, solo resucitado levemente gracias al turismo. Una sangría especialmente demoledora cuando los pobladores eran arrancados literalmente de sus casas, como sucedió en Jánovas. Por otro lado, las infraestructuras y las comunicaciones han ayudado a convertir los valles del Altoaragón en espacios más accesibles y han revertido la sensación que muchas veces tenían los nacidos aquí de que no había posibilidades de desarrollarse vitalmente entre las montañas. Resumiendo, en el plano material esta es la situación, pero… ¿Qué hay del plano espiritual?

El siglo XX.

La emigración masiva provocó un abandono casi total de usos, costumbres y tradiciones en las localidades pirenaicas. Hemos de advertir que, por suerte el vínculo con el pasado se ha mantenido en algunos casos gracias a los aguerridos montañeses que no han querido dejar su tierra y al impulso que junto a otros recién llegados se ha dado. Pero si examinamos con detalle podemos observar que mientras que el folclore y algunas tradiciones se han podido conservar, la sabiduría popular ligada al entorno y sobre todo, la mentalidad de dignidad y defensa de la autonomía en la gestión se ha ido diluyendo irremediablemente. No pintamos absolutamente nada en las decisiones que nos afectan y esto como se puede intuir es gravísimo. Tanto, que pone en riesgo la supervivencia misma de los pueblos del Pirineo.

Censo de la comarca de Sobrarbe. Instituto aragonés de Estadística.

¿Qué pasa hoy en día?

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Por un lado, ese periodo de emigración masiva provocó un desarraigo importante, un desinterés por lo que sucedía en un lugar que ya no sería el que viera nacer a los hijos. Por otro lado, los que se quedaron, tuvieron más necesidad de buscar el sustento que de dar batalla por cada trocito de soberanía que se cedía. Otro  impreso más a rellenar, otra tasa más a pagar, otro uso menos que dar a un monte.

En cuanto a los recursos, la electricidad generada en los saltos hidraúlicos era fuente de beneficio ingente en oficinas de las capitales; pero al menos en gran parte del siglo XX muchos puestos de trabajo daban sustento a otras tantas familias. La automatización y el desprecio cada vez más descarado de los gestores de esas empresas y tras la reversión de muchas centrales, del Estado, han convertido aquellas fuentes de prosperidad en tuberías de la decadencia. Y mientras estas entidades nacionales hacen y deshacen a su gusto, pruebe usted, vecino de una aldea recóndita a instalar un sistema de placas solares, turbina eólica o hidroeléctrica que le permita independizarse del oligopolio eléctrico. Comprenderá perfectamente a Mariano José de Larra y tras miles de “vuelva usted mañana”, con suerte conseguirá algún avance. Con la gestión de recursos forestales, agrícolas y ganaderos más de lo mismo, menos autonomía, más impedimentos y más política de limosnas a través de la PAC.

Otra pregunta que llega a las entrañas es: ¿Y qué hacen los políticos? En primer lugar convencernos de que su partido es el necesario para mejorar o revertir las políticas que su partido implementó unos años atrás. También se les da bastante bien prometer inversiones con los impuestos de los demás (que muchas veces se quedan en promesas) y pasar la mano por el lomo de los vecinos, que (hemos de hacer autocrítica) muchas veces nos dejamos embelesar por esos recurrentes cantos de sirena y con la esperanza de que esta vez va en serio. Pero no, no va a ir nunca en serio, básicamente porque ya hemos entregado lo más valioso que tenemos, la soberanía y la dignidad y porque saben que con el ciclo de palo y zanahoria nos van a ir engañando (o en el mejor de los casos conteniendo nuestra ira) sin solución de continuidad.

Camino del museo.

¿Estamos condenados a ser un museo para los visitantes? ¿Un zoo donde nuestros amables cuidadores nos den la ración de comida y nos limiten todos nuestros movimientos? Si no reaccionamos, sin duda. Añadiendo además el control cada vez mayor de todas nuestras actividades respaldado por la tecnología. El panorama para los amantes de la libertad es desolador.

¿Se puede revertir la situación? Echando un vistazo al panorama rural en otras zonas de montaña europea encontramos ejemplos diametralmente opuestos. Desde la casi autosuficiente y rica Suiza hasta incluso la más centralizada pero a la vez combativa Francia. En todos ellos se pueden advertir unas cuantas líneas rojas marcadas la base de las montañas que no han podido atravesar ni burócratas ni políticos ni banqueros ni megaempresarios. En nuestro caso, esas líneas ya están desdibujadas, pero pongamos pie en pared y luchemos por reconquistar esos derechos, necesarios para la supervivencia en dignidad y en muchos casos inalienables a la condición humana.

No podemos limitarnos a pedir subvenciones y ayudas, tenemos que pelear por recuperar la capacidad para decidir lo que pasa en nuestro territorio. No lo van a poner fácil los que nos han arrebatado ese poder; disponen de todos los medios, incluidos los de comunicación, para mantener el robo. Despertemos e informémonos ya que es el primer paso para vencer la batalla por recuperar lo nuestro.

7 comentarios de “PIRINEO Y SOBERANÍA. ESTAMOS PEOR QUE NUNCA

  1. Margarita González dice:

    Amantes de la libertad de acabar con la fauna de la montaña? Me pare muy bien que las autoridades traten de proteger una especie de ave en peligro de extinción, el hombre no tiene derecho a todo, hay que dejar espacio para el resto de los animales, somos solo uno más y pretendemos hacernos con todo, así nos va, con un planeta en pleno declive y miles de especies extinguidas y miles más en peligro de extinción. Gracias, aguerridos montañeses.

    • Cerveza Rondadora dice:

      Hola Margarita, por supuesto que defendemos proteger la fauna, pero como en tantas otras cosas no se tiene en cuenta la experiencia de la gente de aquí y como en tantas otras materias, los errores de la administración lejana condenan lo que pretenden salvar. Un saludo.

  2. Pedro Nadal dice:

    Estoy básicamente de acuerdo con el manifiesto.
    Hemos dejado que los políticos atomizaran la administración para poder crear una red clientelar que se retroalimenta con el único fin de su propia prosperidad.
    Pero ya es tarde, ahora no hay solución,el propio sistema nos devora y es imposible revertirlo.
    Suerte para todos.

  3. José Angel Bergua dice:

    Enhorabuena por el diagnóstico, absolutamente certero (sobre todo por lo que respecta a la nula confianza en las tramas institucionales y políticas) e igualmente por la confianza que transmitís. En muchos partes del mundo, desde selvas a montañas, desde las costas a los desiertos, se ha logrado salvar bastante del pellejo del mismo modo: recuperando el trato con el territorio y fortaleciendo los vínculos entre las gentes a partir de algunos de los restos culturales y hasta espirituales que han quedado. Yo no tengo ninguna duda de que también puede ir pasando en los valles de los Pirineos.

  4. Eldesiempre dice:

    Con este discurso obsoleto e insolidario, es decir, paleto, estáis perdiendo clientela. Siempre con el tópico y cuento del funcionario de Madrid o Zaragoza, que sólo piensa en fastidiar a esos montañeses que tanto “saben» de la montaña. ¿Qué tipo de funcionario? ¿Maestro? ¿Médico? ¿Juez? ¿Científico? Loo que queréis son más pelotazos inmobiliarios y pistas de esquí, y más destruir las montañas que son de todos para enriquecerse ¿verdad? En fin, lamentable.

    • Cerveza Rondadora dice:

      Al margen de los descalificativos personales, en los que no queremos entrar, creo que no comprende usted ni lo que se reclama ni en el contexto en el que se hace.
      Tal vez leyendo esta otra entrada comience a entender de lo que se habla:
      https://www.cervezarondadora.com/la-lucha-por-la-reversion/
      Lo de llamarnos insolidarios y decir que pretendemos dar pelotazos nos produce mas risa que indignación. La realidad es que ha sido la administración la que ha robado durante décadas y sigue robando (para muestra un botón: https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/dga-abre-proceso-expropiacion-forzosa-castanesa_1451846.html) lo que fueron las fuentes de riqueza históricas de la montaña como son rios, bosques y pastos, para explotarlas en beneficio de los apesebrados del BOE/BOA como confederación, eléctricas, bancos, etc. Ahora resulta que somos insolidarios por pretender poner coto a esta situación de expolio que ha convertido esta comarca en la Laponia española.
      Por otra parte, a nivel empresarial está claro que no nos conoces. El proyecto de Tronzadora y su donación, o el hecho de que casi todos nuestros envases sean retornables deja claro que la insolidaridad no nos representa. Y si expresar nuestros valores nos cuesta alguna venta, lo asumiremos con resignación.

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